**Amazon Web Services (AWS) paga el Impuesto sobre Actividades Económicas en su sede de Madrid**, un esquema fiscal que genera conflicto con municipios de Aragón como El Burgo de Ebro y Villanueva de Gállego, donde la empresa opera sus centros de datos pero no percibe ese ingreso.

Los ayuntamientos exigen una revisión del sistema tributario para que las rentas generadas por las infraestructuras de inteligencia artificial y computación en la nube se reflejen en las arcas municipales de las comunidades donde operan, no solo donde se concentra la administración corporativa.

Este caso ilustra la complejidad regulatoria actual para gobernar la economía digital, donde la separación entre la residencia legal de las empresas tecnológicas y la ubicación real de sus recursos de datos crea asimetrías fiscales difíciles de resolver con la normativa vigente.