**Amazon cerró su segundo trimestre con un flujo de caja libre negativo de 7.600 millones de dólares a 12 meses, un déficit que no registraba desde 2023. Esta caída responde principalmente a una inversión neta de 169.000 millones de dólares en inmuebles y equipos vinculados a la inteligencia artificial. La firma a16z señala esta dinámica como parte de una tendencia mayor: el flujo de caja libre de los grandes hiperescaladores descendió de 275.000 millones en 2022 a casi cero, mientras que el de los fabricantes de semiconductores aumentó de 50.000 a 400.000 millones en el mismo período.**
Además, los resultados financieros muestran que Amazon destinó 161.400 millones de dólares a operaciones, pero gastó 169.000 millones netos en capital. El CEO Andy Jassy explicó que esta inversión aceleró el crecimiento de AWS, que aumentó un 37% interanual, y elevó el gasto de capital previsto para 2026 de 200.000 a 220.000 millones por el encarecimiento de la memoria. Esta transferencia de recursos convierte a las tecnológicas en empresas intensivas en capital, similares a las eléctricas, ya que el dinero entra en efectivo pero sale rápidamente en servidores e infraestructura.
Por lo tanto, el mercado enfrenta un cambio estructural donde las promesas de productividad se miden por una redistribución de la caja. Mientras NVIDIA y TSMC capturan la mayor parte del beneficio actual, las tecnológicas buscan cerrar el hueco con ingresos de IA, que aún representan un nicho pequeño, o mediante emisión de deuda, como advirtió Amazon al regulador. Este patrón redefine la relación entre las empresas de software y las de hardware en el ecosistema global de datos.

