<strong>Los bancos argentinos sostienen que el sistema dejó atrás la etapa más compleja de deterioro en las carteras de préstamos a personas. Aunque la mora ya inició un sendero descendente, las entidades advierten que el mercado de crédito ingresó en una nueva fase donde la recuperación será gradual y distinta a la observada entre 2024 y principios de 2025.</strong>

Una fuente bancaria describió a El Cronista que el fuerte crecimiento de los préstamos difícilmente se repita. En aquel momento, muchos consumidores aprovecharon la caída nominal de las tasas respecto de niveles extraordinariamente altos de 2024. Hoy, con tasas positivas en términos reales, quienes toman financiamiento lo hacen por necesidad de adelantar consumo, no porque resulte conveniente endeudarse.

Además, un ejecutivo de un banco privado descartó un retorno al boom anterior. Según explicó, tanto la mayor prudencia de las entidades como el cambio de comportamiento de los consumidores harán que el crecimiento sea mucho más moderado. Las entidades ya comenzaron a flexibilizar lentamente las políticas de originación, luego de restringir fuertemente el otorgamiento durante buena parte de 2025 y el primer semestre de 2026 debido al incremento alarmante de la morosidad.

En ese sentido, el sector remarca que este proceso no respondió a una crisis económica tradicional, sino a un cambio profundo en la forma en que las familias administran su endeudamiento. Tras dos décadas de inflación elevada, los argentinos estaban acostumbrados a que las cuotas se licuaran con el tiempo, una dinámica que dejó de existir en el nuevo escenario macroeconómico.

Por lo tanto, el aumento de la morosidad modificó el negocio bancario. Frente al deterioro de la cartera de individuos, las entidades endurecieron condiciones, incrementaron refinanciaciones y asumieron mayores costos por riesgo crediticio. Un ejecutivo precisó que el costo del crédito para el sistema rondará este año el 11%, muy por encima del 2% al 3% registrado antes del deterioro. No obstante, aclaró que esto afectó la rentabilidad, no la solvencia del sistema.

Finalmente, las proyecciones indican que la transición será extensa. Una entidad de las más grandes estima que la mora continuará descendiendo durante 2027, pero recién alcanzará un nivel considerado normal, cercano al 6% o 7%, entre fines de ese año y principios de 2028. Bajo este diagnóstico, se prevé que tanto la mora como el costo del crédito convergerán lentamente hacia un nuevo equilibrio.